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El decálogo de la exclusión escolar

Una Columna de Opinión de Liliana Cortés, Directora de Fundación Súmate.

Cuesta que quien no lo vive directamente, visualice con nitidez el porqué del abandono escolar. Para contribuir a la comprensión de esta realidad que involucra a una población cercana a 227 mil niños, niñas y jóvenes (NNJ), construimos este decálogo con la red de organizaciones que trabajamos en exclusión escolar:

Nivel socioeconómico de la familia: Es el principal factor que priva a niño/a de su derecho a la educación y que, en algunos casos, lo obliga incluso a trabajar. La probabilidad de abandono es mucho mayor en estudiantes de los primeros dos quintiles de ingreso en todos los países. En Chile, un 62,5% de NNJ de entre 5 y 21 años que se encuentran fuera del sistema escolar pertenece al 40% de menores ingresos. 

Ausentismo crónico: Uno de cada 3 estudiantes (más de 900 mil) falta a clases más de 20 días al año; esto era antes de la pandemia. Ni imaginar cómo es ahora en pandemia con el sistema de clases híbridas. El ausentismo es causa de aprendizajes frustrados, rezago escolar y en, última instancia, abandono de la escuela.

Repitencia: Es un fenómeno en alza en la última década; pasó de un 2% a un 4%. Durante 2019, más de 120 mil NNJ repitieron un curso entre primero básico y cuarto medio. Primero medio es el curso con mayores dificultades. Datos del Ministerio indican que sólo el 55% de los estudiantes logra culminar su trayectoria educativa en los 12 años establecidos. 

Rezago: El 5,7% de los hogares en Chile presenta al menos uno de sus integrantes que es estudiante no desertor con rezago escolar, lo que corresponde a 216.065 individuos que tienen retrasos pedagógicos respecto a sus pares de la misma edad.

De la básica a la media: Este paso aparece como un hito complejo y difícil de procesar y superar por los estudiantes más vulnerables. Más que una continuidad natural, este tránsito se vive como un quiebre radical en la trayectoria escolar de los estudiantes, porque coincide con un cambio de cultura, ambiente, establecimiento, compañeros, profesores, entre otros.  

Estigmatización y expectativas: Los docentes y los alumnos con dificultades de aprendizaje, conducta y otras desarrollan entre sí relaciones tensas y de poca confianza, lo que contribuye a la pérdida de motivación y confianza en las propias capacidades de los estudiantes. Un profesor/a que cree en sus alumnos y lo expresa es un importante factor de retención.  

Consumo de drogas y alcohol: La frecuencia de consumo de drogas entre los estudiantes que abandonan el sistema escolar es 4 veces mayor a la que presentan los jóvenes insertos en el sistema educativo. Y el doble en relación al consumo de alcohol.

Capital cultural de las familias: Los años de escolaridad de los padres inciden de madera directa en las trayectorias educativas de NNJ. A mayor escolaridad de los padres, menor es la probabilidad de abandono escolar de sus hijos, y viceversa.

El género: Aunque existe un mayor abandono del sistema educativo por parte de los hombres, cuando las mujeres salen, no regresan. Aquí influyen diversos factores, pero el más común es “el cuidado” de otros: hermanos, abuelos, hijos propios.

Paternidad y maternidad adolescente: El 63% de jóvenes en edad escolar que son padres precoces terminan abandonando la escuela. Y también se evidencian altas tasas de repitencia y aprendizajes frustrados.

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