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El encierro forzado y sus efectos en la salud mental de los niños y adolescentes

Lagos encierros e imposibilidad de interactuar con sus pares han afectado la salud mental de niños y adolescentes. La posibilidad de volver a clases presenciales es mirado como un paso favorable en la mejora de este escenario.

A nivel mundial existe preocupación por los efectos en la salud mental de las personas producto del largo encierro debido a la pandemia. Una realidad que se replica en nuestro país y que se asocia con factores psicosociales, tales como la pérdida de hábitos saludables, violencia intrafamiliar y abuso de nuevas tecnologías.

Desde diversas ONGs han levando la necesidad de atender la situación, especialmente en los niños y adolescentes.

Allí apuntan a la necesidad de interacción social y donde la vuelta presencial a clases se señala como un factor que aportaría a mejorar los trastornos en niños y adolescentes que pudiesen presentar.

EFECTOS

En este contexto, conversamos con la psiquiatra, Dra. Jacqueline Sánchez, quien señaló que es evidente que el encierro forzado está afectado a nivel emocional en niños y adolescentes.

“Hay situaciones de convivencia en las casas que han dificultado el desarrollo normal de los niños, la socialización, las actividades que ellos tenían más estructuradas se perdieron durante todo este tiempo, desde que partió la pandemia”, apuntó.

Una de ellas es la interacción en los establecimientos educacionales. En este ámbito, señaló que, si bien desde las unidades educativas se intenta generar espacios virtuales para favorecer el contacto entre los estudiantes para el aprendizaje, hay otros aspectos que median en los efectos de la pandemia en la salud mental.

“Hay algunos que tienen un sentido de resiliencia, cuando son capaces de expresarlo, a través del dibujo, compartir con la familia o el contacto virtual con familiares. Cuando eso se da, uno lo puede ver como algo positivo. Pero cuando eso no se da, los niños y los adolescentes pierden sus espacios de interacción, entonces muchos se han vuelto más introvertidos, más encerrados en sí mismos, en sus lugares, en sus habitaciones. Además, no siempre las viviendas favorecen una convivencia con todos los miembros de la familia en la casa”, señaló. 

En esta línea, la doctora Sánchez apuntó que retomar la interacción entre los jóvenes favorecía la salud mental de los niños y adolescentes, como lo que sucedería con la apertura de los establecimientos para el inicio de clases presenciales.

“A estas alturas, sería bueno centrarse en las recomendaciones para que el ámbito familiar y educacional de los niños se abra en ese aspecto, de apoyar las condiciones que pueden mejorar los sentimientos y emociones, y de las actividades en general de los niños y adolescentes”, dijo.

Agregó que durante los últimos meses le ha tocado ver adolescentes que añoran el contacto con sus compañeros de curso y la presencialidad, en compartir sus procesos educativos con sus pares. “Ellos están a la espera de retomar sus actividades académicas normales, entre comillas, a pesar de que uno pudiese pensar que están felices en los computadores o todo el día conectados, no es tan así. (…) Hay un montón de factores que influyen, y a los cuales no es tan fácil acostumbrarse, entonces, yo creo que, para los niños, ese contacto con los otros, que no tiene que ver solamente con la educación formal, sino que, con la sociabilización general, es muy importante retomarla en la medida de lo posible”, apuntó.

ABRIR ESPACIOS

En este contexto, Sánchez señaló que seguimos en pandemia por lo que son los padres los que deben reforzar las medidas de autocuidado para que esta posibilidad de retornar a las aulas sea seguro (distanciamiento, desinfección de manos y uso correcto de mascarilla). Junto con ello, apuntó, incentivar la vacunación para disminuir el riesgo de enfermedades graves. “En la misma línea, cumplir los protocolos que existen en los establecimientos y creo también que hay que anticiparse a situaciones que se pueden dar en los colegios y escuelas, y darle el espacio a los niños y adolescentes para poder manifestar sus inquietudes, emociones, sentimientos y pensamientos. Cuales fueron y son los miedos,  es importante que los puedan dar a conocer para poder apoyarlos en el manejo de eso de forma adecuada desde el razonamiento adulto pero empático con los niños y adolescentes. Esta pandemia ha creado una sensación de incertidumbre tremenda en todas las personas, pero nos tenemos que anticipar en apoyar a los niños y adolescentes en esa incertidumbre”, sentenció.

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