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El drama que genera la deuda previsional en los trabajadores de la educación de Ancud

Una compleja realidad social y económica enfrentan a diario profesores y asistentes de la educación como consecuencia de la millonaria deuda previsional que arrastra la Corporación Municipal de Educación, Salud y Atención al Menor en Ancud.

La exorbitante cifra que se empina por sobre los 5 mil millones de pesos ha puesto en jaque el bienestar del sector quienes se han visto enfrentados a verdaderas trabas al momento de acceder a algún beneficio o simplemente solicitar un crédito en la banca formal.

A la luz de este difícil panorama tanto profesores como auxiliares exponen con similares realidades sus testimonios particulares y cómo esta abultada deuda ha instalado más incertidumbre que seguridad.

Un escenario que se agudiza considerando la reducida matrícula de alumnos con que cuenta la educación municipalizada y que redunda en menores ingresos por concepto de subvención escolar desde el Ministerio de Educación.

Guiannina Guentealba, educadora del Liceo Bicentenario de Ancud plantea desde su óptica el amplio abanico de problemas que ha tenido que sortear a raíz de las cotizaciones impagas que mantiene su empleador.

Sobre este particular la funcionaria sostiene que “lo primero es que se pierde totalmente la rentabilidad que pudiera haber de los recursos que pudieran llegar a las Afps, no contamos con la rentabilidad que se genera cuando se realizan los pagos correspondientes en su totalidad lo que va a afectar al momento de jubilar”.

Otra dificultad se asocia con la inviabilidad de acceder al retiro del 10% del ahorro previsional lisa y llanamente por no contar las cotizaciones al día desde la entidad.

“Al no estar pagadas en su totalidad las imposiciones nosotros no tenemos acceso al retiro completo de esos fondos, en otros casos de colegas que han entrado a trabajar hace tres años, no tienen acceso a esos recursos, porque hace tres años no les pagan nada”, sentenció la pedagoga.

Sin embargo, sobre este punto el sostenedor a través de una figura se hizo cargo de un pago diferenciado consistente en un préstamo “pero ese diferenciado tenemos que devolverlo en algún momento, por ejemplo, si a mí me despiden, tengo que devolverlo porque es un préstamo solamente”.

La inexistencia de las propias imposiciones impide a la vez que instituciones financieras aprueben u otorguen créditos a los funcionarios de la educación siendo otro factor que hace crecer la incertidumbre económica.

SOLICITUD

Marcela Ritter, profesora de la escuela rural Luis Segovia Ross de Caulín, instala su caso en particular al momento de intentar acceder a un crédito en una casa comercial siendo denegada la petición debido a la deuda de la Corporación Municipal de Educación.

Hasta el momento la educadora tiene 34 meses impagos traducido en una deuda que supera los $4 millones en su perjuicio directo.

La maestra explicó que “me ha tocado personalmente solicitar tarjeta de crédito en una casa comercial y me ha sido negada porque no tengo las cotizaciones pagadas, en el Banco Estado, BCI, solicitudes de créditos hipotecarios, por ejemplo, no podemos acceder porque aparecemos como deudores en la banca”.

“Aparte de las imposiciones ellos nos deben los créditos, en Coopeuch y la Araucana donde ellos deben tampoco podemos acceder a créditos porque estamos bloqueados, cero posibilidades que un docente de Ancud pueda acceder a un crédito de consumo o de emergencia (…) hace cuatro años que no podemos acceder a un crédito en Coopeuch”, dijo la profesora.

Otro docente, Fabián Mansilla, trabaja hace 12 años en el sistema de educación municipalizada de los cuales tiene más de 24 meses sin cotizaciones.

“Las consecuencias de todo esto han sido varias, una que te llegan las cartas de deuda, estoy en Consalud, me llegan cartas diciendo que van a llegar a juicio, que tienen que hablar con su empleador para que les cancele, eso es una molestia psicológica”, añadió Mansilla.

El empleador en su caso le adeuda una cifra estimada en $3 millones, cifra que aumenta en forma mensual como consecuencia de la imposibilidad de solventar los gatos íntegros desde la institución educacional.

ASISTENTE

El estado financiero de la Corporación Municipal de Educación alcanza de igual forma a los asistentes de la educación quienes observan con preocupación un futuro cada vez más difícil debido a la deuda de arrastre de la actual administración comunal.

Nelly Ramírez quien trabaja hace 12 años en la Escuela de Fátima relata su caso particular por el no pago de cotizaciones.

“Uno no puede sacar un crédito porque deben las cotizaciones, no puedes postular a la vivienda, es muy problemático el tema”, detalla la trabajadora.

La funcionaria suma que “las Afp si nos da el 10% y el restante nos lo da la Corporación, es un préstamo y que después tenemos que devolver, es nuestra propia plata y es un chiste”.

“Todos estamos iguales tanto profesores como asistentes de la educación estamos iguales, los únicos que se salvan son los trabajadores de la salud”, recalcó la asistente.

ESTRATEGIAS

Aumentar la matrícula comunal, cuyo universo no alcanza a los 2.500 escolares, aparece como una materia por resolver desde la institucionalidad, siendo factor clave en la obtención de fondos fiscales para el financiamiento del alicaído modelo.

Se estima en cerca de 70 escolares menos que este 2021 emigraron a colegios particulares subvencionados en desmedro de los recintos de educación pública, encendiendo las alarmas en el sistema.

Finalmente, Guiannina Fuentealba resume el panorama que viven día a día sus pares y demás funcionarios.

“Este año ha habido una fuga de unos 70 estudiantes, obviamente esto complica mucho más porque los recursos se proveen de la matrícula, por lo tanto, es un tema no menor que vamos a tener que resolver en conjunto con la Corporación, quizás implementar nuevas estrategias, para re encantar a los apoderados y estudiantes para que se unan a la educación pública, la educación pública en Ancud no tiene nada que envidiarles a los colegios privados”, concluyó la profesora.

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