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El regreso de Mario Contreras a la política castreña…

Los castreños conocen a Mario Contreras Vega, poeta e investigador de la cultura chilota, con una quincena de libros publicados, además de gestor cultural y activo dirigente social y político durante los últimos 50 años. Contreras ha regresado de su retiro campesino intentando acceder al municipio de Castro, a fin de terminar las tareas iniciadas en su primer y único período como concejal entre los años 1992 y 1996.

Qué lo motiva en esta etapa de su vida  a dar este paso?

Estoy seguro que es lo que debo hacer luego de haber percibido, desde mi  juventud, que quienes han gobernado este país a lo largo de nuestra historia, salvo en el gobierno de Allende, jamás lo hicieron a favor de las clases más desfavorecidas de la sociedad. Ello me lleva a concluir que lo único que le queda a los pobres de la ciudad y el campo es educarse, unirse y organizarse si quieren tomar su destino en sus propias manos y disputarle el poder a quienes gobiernan pensando solo en sus intereses.

Pero desde el municipio no es mucho lo que se puede cambiar… ¿O sí…?

Es mucho. Cuando los concejales aducen que son escasas las atribuciones que poseen, salvo poner nombre a las calles o aprobar los presupuestos, (porque no fiscalizan, siendo ella la principal tarea que les asigna la ley), les respondo:  La Ley orgánica Municipal no prohíbe ni impide gestionar recursos, crear instancias de participación ciudadana, generar proyectos de desarrollo nacidos desde las organizaciones  sociales, deportivas, gremiales, construir acuerdos políticos con otros municipios para sumar fuerzas y buscar soluciones comunes a los graves  problemas que afectan nuestro presente y vienen como una nube de mal agüero sobre nuestro próximo futuro.

 ¿A qué se refiere…?

Con lo de “nube de mal agüero” me refiero a que, en este momento, no existe en Chiloé ningún “Vertedero” autorizado para recibir deshechos domiciliarios o industriales. Es un problema que, si no se resuelve en los próximos meses, va a hacer retroceder a Chiloé al menos 30 años. Y no es que no exista esa solución; Pasa que ninguna autoridad política se ha atrevido a avanzar en ella pues perderían muchos votos  ya que nadie quiere vivir al lado de un vertedero, tal como funcionan hoy día.  Lo que no se le ha dicho a la gente, sin embargo,  es que en Europa existen países, Noruega entre otros,  que están adquiriendo ”basura” en numerosos países, basura que ellos necesitan para generar calefacción entre sus habitantes.

Y Castro posee gran parte de la solución pues tiene un terreno de 300 hectáreas, adquirido por el Concejo municipal del que yo mismo formé parte, de las cuales se destinan no más de 10 a recibir los desechos domiciliarios, los que se depositan en grandes zanjas  que luego se van cubriendo con el mismo material que se ha extraído para construirlas. En el proceso, dicho terreno se llena de roedores y aves rapaces  que contaminan el medio ambiente mientras los fluidos que produce dicha basura penetran en la tierra y se conectan con vertientes subterráneas  que dañan el hábitat. Esa es la razón por la que la gente no quiere que se sigan instalando vertederos.

LA SOLUCION

La solución, por lo tanto, es construir un gran edificio herméticamente cerrado y aislado del mundo exterior con capas de asbesto-cemento y-o- acero, al modo de “container gigante”,  y que pueden permanecer muchísimos años bajo el mar sin deteriorarse ni  contaminar el océano.

Ese edificio o Contáiner gigante, transformado en una Planta agroecológica  para transformar los Desechos Orgánicos e Industriales  en energía eléctrica y en abono, nos  permitiría en pocos años recuperar el costo de la inversión,  crear fuentes de trabajo estables para los habitantes del archipiélago, abaratar los  altos costos de la energía eléctrica que por ley los municipios deben adquirir a la empresa monopólica Saesa, a la que se destinan mil millones anuales solo desde el municipio de Castro y –si se producen excedentes- exportar  parte de dicha basura, generando una fuente de ingreso adicional para ir resolviendo los innúmeros problemas que aquejan a esta comuna y al archipiélago en general.

¿El tema de los residuos domiciliarios, sería una de sus prioridades como concejal?

 Sí, por supuesto. Habrá que reconstituir la Asociación Provincial de Municipalidades y crear una campaña de puesta al día de las numerosas organizaciones ambientales que en el reciente pasado se han opuesto a proyectos relacionados con vertederos o con el trato inadecuado de los desechos.  Hay que convencerlos de la factibilidad técnica y científica de aislar  los fluidos que en el caso de los vertederos contaminan el territorio. Hay que convencerlos que el espectáculo de aves rapaces, vectores e incluso cerdos alimentándose de las basuras ya no va a ser posible porque todos los residuos se tratarán en una planta industrial que no estará abierta por ninguna de sus caras,  que neutralizará los elementos químicos y transformará éstos en gases que generarán electricidad. Hay que convencerlos, con los documentos en la mano, cómo es que países del “primer mundo” están adquiriendo “basura” de terceros países para mantener la producción de electricidad para sus habitantes.

¿Tiene en mente otros proyectos?

Si, por supuesto. Castro está en deuda con sus Adultos Mayores. Para resolver aquello,  es necesario sacar a los adultos mayores de su dependencia del Dpto. Social de la Municipalidad. Para lograrlo, se requiere constituir una Corporación del Adulto Mayor, institución sin fines de lucro en la que forme parte la Municipalidad o la Corporación Municipal, las Uniones Comunales de JJVV, la Unión Comunal del Adulto Mayor, representantes del SENAMA, SENADIS,  representantes de los Empresarios y las diversas Organizaciones civiles que siempre han estado prestando colaboración en dicha área.

Dicha Corporación, además de recibir aportes fiscales y –o- municipales, podrá gestionar proyectos y postular a la colaboración de numerosas entidades, ONG, ministerios y Asociaciones privadas que entregan aportes y trabajan con los adultos mayores.  Existen un poco más de 200 programas de atención al adulto mayor, aunque la municipalidad, por carencia de profesionales, no está en condiciones de trabajar con cada una de estas organizaciones, considerando que en Castro tenemos más de 8.000 adultos mayores y existen 42 Clubes del Adulto Mayor  que acogen a 1300 socios, apenas un 16 % de los que existen.

Faltan espacios ubicados en cada barrio de la ciudad dada las dificultades de movimiento de nuestros ancianos. Los dirigentes reclaman por una Oficina del Adulto Mayor en exclusividad. También creen necesaria una Casa de Acogida tanto para los adultos discapacitados como  para quienes vienen del sector rural a hacer consultas médicas y no tienen familiares que los acojan. Lo que más requieren, sin embargo, son geriatras, sicólogos y seres humanos que estén disponibles para atenderlos, escucharlos, acompañarlos. Y para ello no bastan los 15 millones de pesos que el presupuesto municipal destina a la Oficina del Adulto Mayor.

Un concejal no solo debe pensar en el día a día.  Debe pensar, también, en el futuro que queremos legar a nuestros hijos y nietos. Y, esencialmente, debe trabajar en democratizar la toma de decisiones y la pérdida del supuesto poder que cada uno se auto-concede por el solo hecho de haber sido “elegido” como “autoridad”.

Es decir, debemos aportar nuestros “sueños” y nuestras ideas al proceso de construcción de la comuna que queremos atendiendo las voces de la ciudadanía, para que quienes habitan nuestro territorio se sumen al cuidado de nuestros recursos, al buen uso de los medios que el estado nos otorga y al mejoramiento sustentable de las actividades económicas ejercidas por las empresas privadas y –o- públicas.

Para que se comprometan con  una educación pública de calidad y con pertinencia cultural a fin de transformarnos en un sitio privilegiado en el que todos deseen vivir.

Para que la salud pública otorgada en nuestros Cesfam o Consultorios no tenga nada que envidiarle a la salud privada.

Para que la solidaridad y no la usura vuelva a ser el centro y eje de nuestra vida social y heredemos esos valores a nuestros descendientes.

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