FOGÓN CULTURAL

Aumen: A un paso del cincuentenario (12) PRIMERAS PUBLICACIONES. Datos para bibliófilos

https://www.museodemagallanes.gob.cl/sites/www.museodemagallanes.gob.cl/files/2022-12/Mari%CC%81a%20Neira%20Gonza%CC%81lez.pdf

Difícil definir a estas alturas si Renato y yo fuimos dando cuerpo a la idea de un sello editorial o simplemente fue la propia actividad del grupo y de cada uno de sus integrantes la que de pronto nos vio metidos en la tarea de publicar a los autores y autoras del taller, no sólo en las revistas y hojas literarias sino que poniéndose pantalones más largos, es decir, en formato cuadernillo o libro.

La experiencia que nos había dado la revista nos había demostrado que no se necesitaba mucho dinero para hacer una publicación individual. A quienes no vivieron esos años, habrá que explicarle que no se trataba de publicaciones a todo color, ni en buen papel, ni con portadas atractivas sino simplemente publicaciones a mimeógrafo, en papel roneo, y si se daba el caso y había algún billete, una portada con letras impresas, aunque fuera en papel kraft.

El verano de 1976, apareció la primera edición de Apuntes para un diccionario de Chiloé, mimeografiada y corcheteada, hecha en los talleres del Liceo Politécnico, donde daba clases Renato, con la autorización del rector de esos días, y la ayuda impagable de Luis Tirachini quien hizo el trabajo con ayuda de nosotros.

El verano de 1977 publicaríamos Cuatro Poetas en Chiloé. Renato Cárdenas, Pedro Segundo Ortiz, Sergio Mansilla y Carlos Trujillo, que sin duda fue un paso adelante. Por un lado, porque tenía su portada fue hecha en una imprenta y porque, por primera vez, publicábamos a un poeta de otra región: el temuquense Pedro Ortiz Navarrete;  hoy día, José María Memet, autor de casi dos decenas de libros.

En mayo aparecería el primer número de la revista Aumen totalmente impreso en los Talleres Gráficos del Semanario “El Observador” de Quillota. Nada más que ocho páginas, en cuya página se lee AUMEN, en grandes letras, y debajo “Cuadernillo literario mensual editado por el Taller Literario Aumen de Castro, Chiloé”. Por fortuna, entrega los siguientes datos: Año III, Nº 6, Mayo 1977. Es claro que ese sueño de volverla un cuadernillo mensual no pasó de eso: un sueño. El cuadernillo incluye poemas de nueve poetas, entre ellos, Mario Contreras y Milagros Mimica, ambos de Ancud en esos días, y el valdiviano Walter Hoeffler. También incluye un cuento de Florisa Andrade, un texto en prosa de Patricio Carvajal, y la noticia de la muerte de Jacques Prevert, más un poema del poeta francés. También hay otras noticias literarias y un aviso que dice: “Deseamos que esta publicación sea tomada por los escritores jóvenes de Chile como suya”. También por primera vez se incluían algunos grabados.

El mismo 1977, se publica el primer libro de cuentos del sello editorial Aumen: Un ángel, un pierrot y una larga espera, de Florisa Andrade Cortés, mimeografiado, pero con tapa impresa en papel color verde. La impresión se hizo donde Canifrú, igual que la portada de Cuatro Poetas. Ese mismo año, se publica mi primer libro, Las musas desvaídas, publicado por Aumen/El Observador. Una edición paupérrima, en la que el editor quillotano seguramente con el propósito abaratar costos utilizó un tipo de letra pequeñísimo y, entre otras cosas, llegó a amontonar trece epigramas en una sola página. Nunca es malo recordar estos tropiezos de aprendiz porque de ellos se aprende mucho. También en 1977, se publicaría la revista Andrómeda, en Ancud.

El año 1978 marcará un periodo de actividad creciente, muestra de una mayor madurez y una actividad ya consolidada del grupo. Ese año se publicaría la primera edición impresa de Apuntes para un diccionario de Chiloé, de Renato Cárdenas y Carlos Trujillo, en Editorial Lautaro, Santiago de Chile. Los libros de Aumen ya empezaban a parecer libros de verdad, como para mostrarse en la vitrinas de las librerías. También se publicarían una hoja en papel kraft, tipo póster, con el poema Anda al pueblo hermano, de Sergio Mansilla, y un pequeño cuadernillo titulado El juego de la oca, con poemas de Héctor Véliz y Víctor Hugo Cárdenas. Todas estas ediciones poco menos que inencontrables en estos días.

En Ancud, Mario Contreras publicaría su primer libro de poemas, Raíces, también en edición mimeografiada, y el año siguiente (1979), allí mismo, en Editorial Fundechi, Mauricio Jara Westermeier, que a esas alturas ya era miembro de Aumen, con todas las de la ley, publicaría su poemario Devaneos.

En noviembre de 1978, nos llega desde Arica La Más Nueva Poesía Chilena (Breve antología), compilada por José Martínez Fernández, con portada impresa en Tacna, Perú. Entre la docena de poetas incluidos aparecen los dos directores de Aumen. El trabajo del taller se ha hecho visible hasta en la frontera norte del país.

En 1979, el sello Aumen publica en Ancud Escrito sobre un balancín, de Carlos Trujillo; muy pronto, en Achao, el Taller Literario del Liceo Ramón Freire, dirigido por el poeta y profesor Ramón Mansilla Guenchur, formado en Aumen, empezará a publicar la  revista Archipiélago, y  a organizar encuentros de poetas que consiguen un público notable, con el total apoyo de las monjas filipenses.

A Punta Arenas también llegaban las noticias del taller castreño como lo expresa la siguiente nota, refiriéndose a María Neira: “En aquella institución [Universidad Técnica del Estado] se formó un núcleo de escritores que reclamaban y exigían cambios en la forma y en el contenido de la literatura magallánica. Estos autores, influenciados particularmente por el grupo originario de Castro, “Aumen”, que proponía una vuelta a lo vernáculo, la ruptura con la métrica en la poesía y su reemplazo por el verso libre. En el austro, las continuas publicaciones de “Aumen” se hicieron sentir y pronto encontraron respuesta en autores como Luis Alberto Barría, Aristóteles España y Juan Garay, por citar algunos nombres. En julio de 1978, poetas, narradores y dramaturgos, muchos de ellos procedentes del Taller Literario de la Sede Regional de la U.T.E. realizaron el Congreso de Escritores Jóvenes que, entre sus medidas más importantes, estipulaba la formación a la brevedad de un Centro de Escritores Jóvenes (CEJ), lo que se materializó en agosto de 1978.(https://www.museodemagallanes.gob.cl/sites/www.museodemagallanes.gob.cl/files/2022-12/Mari%CC%81a%20Neira%20Gonza%CC%81lez.pdf)

Ese interés llevó a que Aristóteles España -castreño de nacimiento, afincado en Punta Arenas junto a su familia- decidiera regresar a Chiloé para integrarse al Taller Aumen, como realmente hizo a partir de su regreso a Castro a comienzos de febrero de 1979.

Aristóteles España, Toti para sus amigos castreños y chilotes, tras su salida del campo de concentración de Dawson había publicado dos poemarios: La guitarra de mis sueños. Punta Arenas: Ed. Don Bosco, 1976, e Incendio en el silencioPunta Arenasedición privada, 1978. Ni dudar la importancia que tuvo el paso de Toti por Aumen y por Chiloé, tanto para su propia poesía –lo que puede notarse en el cambio drástico de su escritura que se observa en sus libros posteriores– como por el aporte que él mismo entregó a nuestro medio artístico y cultural, donde no sólo participó de Aumen sino que también realizó un importante trabajo como director de obras teatrales y formador de jóvenes actores.

Un dato más sobre la influencia que tuvo Aumen en los jóvenes poetas magallánicos es que a fines de ese agosto que se organizó en Castro el Primer Encuentro de Escritores en Chiloé, ellos decidieron formar un Centro de Escritores Jóvenes, organización que unos meses después empezaría a publicar la revista Momentos, según señala Toti en la carta que me envió a fines de enero de 1979, mientras preparaba el regreso a su tierra natal.

La abuelita de Carlos
Hace girar el huso
Por el piso de la casa
Y cuando gira
Un niño se va girando
                A la otra vida
Desnutrido como una rama seca
Tan callado como un kilo de tierra.

* * *

EL SOLITARIO DE LA NAVIDAD

Una mosca tan triste como yo
Se viene a sentar a mi lado
Es quizás Jesús
Que se ha puesto alas
Es quizás un hombre
Igual a mí
Que desde su muerte

Ha regresado a acompañarme (De: “Cantos para el mundo”, Pedro Ortiz Navarrete)

Por: Carlos Trujillo

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