FOGÓN CULTURALGUARDIÁN DEL MITO

Imagina tu isla: Sembradío de palabras

Después de esperas, reorganizaciones, reuniones, postergaciones debido a las condiciones sanitarias del país, se logró realizar en plenitud el Taller Literario Mistral en Quinchao. El proyecto fue financiado por el Fondo del Libro en su convocatoria 2021 y tuvo la inestimable colaboración de la Corporación de Educación de la Municipalidad de Achao. A ellos tenemos que agradecer el traslado de los niños de las islas Alao, Apiao, Meulín, Caguach, Lin Lin para cada sesión, además del transporte por tierra de los niños de Quinchao. Finalmente, el grupo inicial que debían ser 25 como máximo, creció a 30 aunque no todos terminaron con sus compañeros puesto que salieron de Octavo y debieron ir a estudiar a Castro o Chonchi.

La mayoría fue un descubrimiento para sus compañeros y nosotras porque abrirse a las palabras es encontrar un cauce para decir quiénes somos, lo que llevamos dentro, cómo miramos el mundo. Había una niña de Lin Lin que escribía seria y después veíamos en sus relatos una chispa de alegría curiosa; había una más grande de Achao que armaba artefactos poéticos con su pura imaginación llegando a resultados que se podrían pensar de un avezado artista innovador; había un pequeño inquieto que hacía todos los trabajos rápidamente y luego salía a aletear como un brillante insecto entre los demás; había un grupito de Quinchao que actuaba como bloque y mucha risita, mucho cuchicheo, pero a la hora de escribir, el vuelo se volvía – otra vez – personal; había uno de Meulín que escribió cómo detestaba que lo contradijeran, parecía duro, pero también escribió que tuvo de mascota a una mariposa. Escribieron que les gustaría que su isla tenga más posibilidades de trabajo, que el viaje más bonito que habían hecho era a Dalcahue o Castro, lleno de peripecias en esos cuantos kilómetros, que preferían la vida tranquila de las islas a cualquier otra.

Cuando uno se pregunta sobre el papel del arte en la educación, estas experiencias nos dan una señal concreta de cómo ese dormido talante interior se empieza a desplegar, primero tímidamente, pero cada vez con más fuerza cuando se abre la puerta con la llave de la palabra. Es probable que haya un par de artistas entre ellos, algunos que ya vienen equipados con el bicho de la creación, pero todos habrán aumentado sus herramientas para conocerse a sí mismos. El proyecto contempló la compra de libros que les fueron entregados en el acto final, después de la jornada de actividades con Manuel Sánchez, nuestro tremendo payador.

La jornada de finalización del Taller Mistral, comenzó con la presentación de Manuel Sánchez, además de los datos biográficos mínimos, él entregó una declaración de principios acompañado de su guitarrón, compañero que mostró a los niños contando cómo funcionaba y todo lo que era capaz de hacer. Después invitó a los integrantes del taller a escribir tres tipos distintos de cuartetas, cuecas y décimas. En cada versión, se estimuló la búsqueda de un tema propio de su vida / paisaje / interés cultural; luego de la creación colectiva, cada composición fue cantada por Manuel Sánchez complementado por el sonido siempre único del guitarrón.

Paralelamente, se preparaba el acto central de la finalización del taller en el Gimnasio del Liceo Insular. Sonia Muñoz (coordinadora del proyecto), junto a funcionarios de la corporación) montaron una muestra con trabajos de distintas etapas del Taller Mistral y el mapa gigante que intervinieron colectivamente.

Una vez finalizado el taller con Manuel Sánchez, se invitó a todos los chicos al acto central de despedida; en el Gimnasio estuvieron ubicadas las autoridades locales en un espacio lateral, los niños del Mistral con sus profesores en el centro, como los protagonistas que son y las graderías estuvieron ocupadas por gran cantidad de estudiantes del Liceo Insular.

El acto terminó con la entrega de libros y materiales a cada niño. Ha sido emocionante verlos descubrir qué libros le tocaron a cada uno y terminamos compartiendo un almuerzo comunitario.

Resuenan las palabras de Simone de Beauvoir que no reproduzco, sino parafraseo: no hay mayor sufrimiento que estar privado de las palabras para integrarnos a los otros y al mundo.

Manuel Sánchez en sesión de taller

El Guardián del Mito: Rosabetty Muñoz

Leer la noticia completa

Sigue leyendo El Insular

Botón volver arriba