ARTE EN PANDEMIAFOGÓN CULTURAL

Luis Torres Ojeda – Novelista

Describe brevemente lo que es y ha sido tu trabajo como narrador.

Me gusta la narrativa. Inicialmente trabajé varios textos que quedaron inéditos en los archivos o en hojas sueltas en algún rincón de los recuerdos. Sin embargo, en febrero de 2014 se hizo el lanzamiento de la novela de mi autoría Cristina: Sueños de bordemar, Editorial Fértil Provincia, en Dalcahue, donde están mis raíces. En esta novela la protagonista y relatora es Cristina, una mujer campesina chilota que da una mirada a su propia vida con sus dolores y alegrías, con sueños y esperanzas, durante casi un siglo, abarcando las costumbres ancestrales del campo chilote, la migración de los campesinos a la Patagonia y su transformación en obreros de estancia. Los cambios de vida que registraron sus sentidos y la llegada de la niebla del olvido. En junio de 2020, en plena pandemia aparece El valle de los Huiros y su lanzamiento vía zoom se realiza desde Valdivia. Una historia de un grupo de familias de un pueblo originario, que mediante el uso de la palabra y la razón emprende un largo camino para el reconocimiento de sus derechos ancestrales. El libro está dedicado a los jóvenes de todo el mundo que abren nuevos caminos para que la dignidad se haga costumbre.    

Cuenta cómo te iniciaste en la escritura. ¿Cuándo y cómo empezó a gustarte?

Durante toda mi vida, desde mi infancia en Dalcahue, he sido un lector constante y en cada libro trataba de descubrir los mensajes implícitos y me impresionaban los mundos narrados y vividos por los protagonistas. Inicialmente trabajé varios textos técnicos de mi profesión y en algún momento unos fragmentos del recuerdo toman la forma de una novela. Un largo camino para llegar a mi primera novela. En la medida que avanzaba en el relato, más me introducía en mis propios recuerdos y con ello cobraban vida aquellos seres que llenaron mis espacios de vida durante muchos años. Aquel trabajo se inició por los años 2000 y desde ese tiempo no he parado de escribir. Me llena de entusiasmo explorar la vida, la historia, las costumbres y los usos de aquellos seres que han vivido al margen del progreso y el avance tan publicitado. Aquellas personas están llenas de esperanza y amor, aquellas vidas construidas desde la solidaridad y la amistad,  se entrelazan y crecen en forma natural como lo hacen los arboles de nuestro bosque. Son historias en las cuales trato de descubrir la verdadera esencia del ser humano, aquella esencia profundamente alterada en esta etapa de nuestra vida, en que la falacia de un progreso nos envuelve y nos atrapa. 

¿De qué manera ha afectado la pandemia tu vida normal y tu trabajo creativo?

La pandemia llegó en un periodo en que estaba muy enfrascado en comprender y redescubrir los caminos recorridos, en una meseta de mi vida. Por lo tanto, mis desafíos personales siguieron sin mayores cambios. He tratado de entender este tiempo, como un regalo: Hay más tiempo para la reflexión profunda, para escuchar el silencio, y también para entregar amor a la familia y los amigos. Imposible no rememorar La peste de Albert Camus, publicada en 1947, y sus repercusiones en la ciudad de Orán, en Argelia, Allí los vecinos se miran con desconfianza  y se van sintiendo cada vez más aislados, desamparados y encarcelados del mundo exterior. Los habitantes van volviéndose cada vez más pesimistas, no encuentran sentido a nada de lo que ocurre y el mundo les resulta indiferente. Sin embargo, esa misma melancolía les hace también desarrollar un vínculo más humanitario entre ellos. Descubren el valor de la solidaridad. Estar tan cerca de la muerte les había brindado un gran sentimiento de igualdad y amor. Mediante su propia soledad consiguen llegar a una especie de claridad interior y autoconocimiento mayor. Estimo que mucho de ello también nos ha pasado, obligados a estar confinados hemos ido valorando la solidaridad. En el recuerdo de los amigos, hijos y nietos que no hemos podido abrazar se acrecienta el valor del amor como eje central de la vida. En las tristes noticias de aquellos que emprendieron el camino insoldable de la muerte, le damos un gran valor al regalo permanente de la vida. 

Describe cómo son tus días en este tiempo de coronavirus. ¿Escribes, no escribes? ¿Lees, qué lees, a qué hora?

Mis días transcurren llenos de actividades. Además de escribir y leer mi otra gran pasión es el trabajo con la tierra. Poner las manos en la tierra, entregar allí la semilla para que germine y sea alimento es un instante único y trascendente. Al inicio de la pandemia en abril del año pasado pude realizar la cosecha de mis papas en Dalcahue, el prodigio de la naturaleza que devuelve el fruto de un esfuerzo. Luego en Valdivia preparé la presentación de mi segunda novela, y este año lo he dedicado a mi huerto, a la observación de la naturaleza en todo su esplendor y arreglo de mi casa para generar espacios para el buen vivir.

Sigo escribiendo, en camino un tercer libro, también novela, que rescata la vida, los saberes y la espiritualidad de los pueblos canoeros de nuestros canales australes.

Enfocar la búsqueda del significado de la vida desde nuestra propia esencia es un desafío permanente e individual, la respuesta es de cada uno porque hay un diálogo con la propia conciencia. Cuando planto una semilla de trigo en la tierra fértil de Chiloé, el agua y el calor del sol facilitan que se convierta en una espiga de trigo. SIEMPRE será una espiga de trigo, ninguna posibilidad que brote una planta de avena o una maleza. Porque en la semilla está la esencia…Pero, nosotros los seres humanos cada día con más información, cada día con más tecnología, no somos capaces de replicar o descubrir nuestra propia esencia.

¿Crees que cambiará algo el ambiente y el desarrollo de la actividad literaria en Chiloé y el sur de Chile cuando volvamos a la normalidad? ¿De qué manera?

A Chiloé lo veo como un territorio que extiende sus brazos para el Norte, el Sur y el Oriente, Chiloé también lo viven o lo vivimos aquellos que no siempre están surcando sus mares o caminando por sus senderos. Aquellos que lo viven en el recuerdo en Punta Arenas, Río Gallegos, Valdivia, Concepción o Madrid. Ese mundo seguirá desarrollando su intensa actividad literaria. Aquellos poetas formados en el taller Aumen de Castro, aquellos historiadores y narradores seguirán trabajando nuevas obras, porque Chiloé nos ha dado la inspiración y la fuerza para ello.

Espero que en este nuevo tiempo surjan obras en el poesía y narrativa, que aborden este nuevo tiempo que nos alberga y nos atrapa, porque es un tiempo especial y valioso para la creación literaria.

 ¿Qué lecturas has retomado? ¿Qué aconsejarías leer en estos días?

He releído algunos clásicos, Los Miserables de Víctor Hugo, la obra que más me ha inspirado por su narrativa. También algunas obras de Kafka. Siempre a mi alcance los trabajos de Pedro Cayuqueo sobre el mundo mapuche, los de Dan Brown cargados de misterios y secretos ancestrales; y la magnífica obra de Yuval Noah Harari con sus libros De animales a dioses, Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI.

Releer La Peste de Albert Camus o los libros de Yuval Noah Harari pueden ser ejercicios valiosos para comprender el tiempo que nos toca vivir y que tenemos que tomar como un regalo.

Fragmento de la novela Cristina. Sueños de bordemar.

Y así fue…Diego volvió a la Universidad, la gente se fue a sus casas, la salve dolorosa ya no se escuchó, el agua golpeó nuestro techo, las noches se hicieron interminables y los días no terminaban nunca Ya no estaba mi amado a mi lado. Ahora tenía que aprender a caminar sola por la vida.

Nacerán los nuevos corderos y él no estará allí para acercarlos a la leche de sus madres como siempre lo hacía. Florecerán de nuevo los ulmos y los arrayanes y el no estará para construir poemas de amor con sus flores. Se llenara de rocío la verde pradera y sus pasos no se hundirán jamás en el pasto tierno. Madurará el trigo en las espigas y no estará él para cortarlo y hacerlo harina. Girará la turbina sobre su gran eje y él no estará para encauzar el agua. Se llenarán de nuevo los ríos de agua dulce y él no estará para admirar esa belleza. Saldrá de nuevo la luna sobre el mar y las estrellas llenaron los espacios, pero él ya no estará para cantar con su guitarra. Llegarán de nuevo las aves migratorias, pero él no estará allí para admirar su vuelo. Alguna vez se escucharan de nuevo risas infantiles pero él ya no estará para acompañar esa alegría…

El Arte en Tiempo de Pandemia: Dr. Carlos Trujillo

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