ARTE EN PANDEMIAFOGÓN CULTURAL

Carolina Yancovic – Narradora

Describe brevemente lo que es y ha sido tu trabajo como escritora.

Me tomó un tiempo verme como una narradora. La figura del escritor es un tanto distante a la vida de una adolescente, y solo pude entender que mis escritos podían convertirse en algo más serio con el paso del tiempo. A medida que fui conociendo escritores me fui dando cuenta que escribir era más que un pasatiempo. Eventualmente descubrí mi vocación literaria y desde ese momento no he dejado de escribir.

Cuenta cómo te iniciaste en la escritura. ¿Cuándo y cómo empezó a gustarte?

Recuerdo que solía escribir en un diario de vida cuando estaba en enseñanza básica, lo que creo me ayudó más tarde cuando comencé a escribir cuentos y poemas cuando estaba en los primeros años de enseñanza media para actividades escolares y como distracción. En la universidad, mientras estudiaba inglés, comencé a escribir mi primera novela, Tras esos muros, que publiqué a los 21 años. Recuerdo que durante esa época jugaba juegos de rol, y uno en específico, Vampiro, la mascarada inspiró la creación de Tras esos muros. Ese ejercicio creativo me dio la confianza necesaria para plantearme la escritura de una novela.

¿De qué manera ha afectado la pandemia tu vida normal y tu trabajo creativo?

Afortunadamente tengo un trabajo que se puede hacer desde casa y eso ha sido muy beneficioso. Creo que la pandemia ha traído un sentido de calma y orden a mi vida. Luego del caos inicial y de los periodos largos en casa, pude organizar mi tiempo. Nomalmente, hago clases durante el día y por la noche escribo o leo, todo depende del ánimo. También los fines de semana son muy productivos ya que leo o escribo en las tardes.

Describe cómo son tus días en este tiempo de coronavirus. ¿Escribes, no escribes? ¿Lees, qué lees, a qué hora?

Mi rutina es bien estructurada. Hago clases desde temprano hasta la tarde. Luego como algo y leo o escribo, o a veces veo una película o alguna serie. En estos mo-mentos estoy leyendo novelas argentinas de los 90s: de Fogwill, Vivir afuera; Los Pichiciegos; de Kohan Ciencias Morales; El desierto y su semilla de Jorge Baron Biza y otras.

¿Crees que cambiará algo el ambiente y el desarrollo de la actividad literaria en el sur de Chile cuando volvamos a la normalidad? ¿De qué manera?

Creo que definitivamente se debe reconsiderar la forma en la que se ve la cultura en nuestra sociedad. Debemos entender que la cultura es una parte fundamental de nuestro desarrollo y de nuestra conciencia y no un bien de consumo, por lo tanto deben reevaluar la forma en la que se entregan fondos a las distintas disciplinas ya que el abandono en el que han tenido que vivir nuestros artistas es lamentable y eso debe corregir en el futuro. Con respecto a la creación literaria, ha sido esperanzador ver las distintas iniciativas que han surgido. La tecnología ha sido clave para apoyar nuevos lanzamientos y diversos conversatorios y talleres literarios. Creo que se ha abierto una nueva posibilidad para hacer llegar la literatura a muchas personas y para dar a conocer a autores regionales en el resto del país.

¿Qué lecturas/autores has retomado? ¿Qué aconsejarías leer en estos días?

Hace poco terminé de leer Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez. Una novela que, como la buena literatura, te enseña a escribir. Creo que estos son tiempos para leer literatura chilena reciente, sobre todo a autores de regiones como Pobres diablos de Cristian Geisse, Jeidi de Isabel Bustos, alguna novela de Daniel Hidalgo o Pavel Oyarzún, por ejemplo.

TRAS ESOS MUROS

Capítulo I (fragmento)

Aún siento el sabor de su sangre. A pesar de ser una pelea desigual, pude tomar ventaja, aunque el vestido me causaba problemas. Era un espacio reducido. Ella, buena en lo suyo, se movía con una ligereza increíble. En un momento, demostró que no importaba cuán lejos pudiera arrojarla, siempre volvía a estar rápidamente en posición para recibir mis golpes.

No había gente. Eran casi las doce de la noche. No recuerdo el día ni el mes, solo que fue antes de volver a casa. En sus ojos pude ver por un instante, como su fuerza comenzaba a disminuir y el pánico crecía en su corazón de manera notable. Se sorprendió cuando supo que era capaz de moverme tan rápido como ella. No me cos-tó trabajo hacer que estuviera a mis pies, suplicando por su vida. Disfruté ese triunfo aunque después pagué ese pequeño placer que no me dejó vivir en paz.

Rainer quiere verte, hay algo de ti que desea saber- dijo Julio, el

enfermero que me traía las noticias a diario.

¿Sabes qué es?

Algo de tu vida personal.

¿Personal?

Abrígate un poco.

¿Por qué?

Porque está lloviendo.

Está lluvioso como el día en que conocí a David. Estaba en una tienda de decoración buscando un regalo de cumpleaños para mi mejor amiga. Repentinamente, él dijo: “Podría comprar esto”. “Gracias”, respondí. El objeto no era de mucho valor pero igual lo compré. Esa noche no fui al cumpleaños. Salí con David. Él era una persona muy culta o por lo menos eso parecía. Siempre respondía con increíble inteligencia a todas mis preguntas. Aun después de la tragedia, siento que puedo apreciarlo…

El Arte en Tiempo de Pandemia: Dr. Carlos Trujillo

Leer la noticia completa

Sigue leyendo El Insular

Botón volver arriba