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PERSONAJES ENJUNDIOSOS: Francisco de Mallagaray y Molleda – Asturiano avecindado en Castro (Primera parte)

Francisco Daniel, para sus cercanos y amigos de modo coloquial: “Malla”. Con no más de 21 años arriba a Castro en barco a fines de la década de los ’40, proveniente de Puerto Montt. Pronto sus apellidos se adaptan a la normativa nacional, sólo: Mallagaray Molleda.

Francisco nace el 03 de enero de 1927 en Siejo, pequeña localidad agrícola y ganadera en la margen izquierda del río Cares-Deva del Municipio de Peñamellera Baja -la que amaba y recordaba siempre- en el Principado de Asturias, colindante con Cantabria. Sus padres fueron: Francisco Román Mallagaray Astiazarán (durangués) y María Mercedes Molleda Fernández (asturiana), residentes en Siejo. Pierde a sus padres a edad temprana en un bombardeo durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Producto de la tragedia, él y sus hermanas María Luisa y Mercedes debieron separarse. Francisco fue enviado a casa  de uno de sus tíos paternos en Durango, pequeña ciudad (hoy de 30.000 habitantes), situada en la provincia de Vizcaya en el País Vasco (Euskadi) y cercana a Bilbao (26 km). Su cuidado y educación, por tanto, queda en manos de parientes cercanos.

Este joven asturiano en búsqueda de un futuro mejor, había dejado España en abril de 1945 embarcado en el transatlántico español “Cabo de Buena Esperanza” (*) de la Naviera Ybarra y Cía., que cubría la línea a Sudamérica. Habría en la ocasión abordado la nave en Vigo, puerto de la costa noroeste de la provincia de Pontevedra en Galicia, procedente de Asturias y registrado con 17 años, como consta en la Lista de Pasajeros del barco (en esa fecha ya había cumplido los 18). Tras una larga y tranquila travesía transoceánica, debió tener tiempo para ensoñarse con las nuevas tierras que le acogerían y ofrecerían un porvenir auspicioso en el lejano sur chileno.

El “Cabo de Buena Esperanza”, luego de recalar en puertos sudamericanos habituales en sus periplos, llega a su destino final, el puerto de Buenos Aires, en donde Francisco desembarca el 16 de mayo de 1945. Desde la capital argentina, Francisco viaja a Puerto Montt en el sur de Chile, en donde le aguarda su tío Xarlos Cecilio Molleda Bidegaín. Dicho tío -en esos tiermpos dueño de una conocida ferretería portomontina con su apellido- lo acoge por un par de años instruyéndole en el quehacer comercial y le sugiere incursionar en el rubro ferretero en Castro, con sus ahorros.

Así fue como este entusiasta joven asturiano -con ganas de emprender- se instala en calle Blanco con una ferretería, mercería y cristalería a la que llama “La Vasconia”, recordando la tierra que lo vio crecer (en el local del inmueble de Santiago Haro Muñoz).

En Castro, Francisco pronto traba sólida y leal amistad con Guillermo Jiménez Del Valle, mi padre, que había llegado a la ciudad en 1946 para hacerse cargo de la nueva sucursal de “Grandes Almacenes Embajadores” de Puerto Montt en calle Blanco 104 (Castro), cuyo dueño era el español Jesús Ruíz-Clavijo Sáenz.

A su llegada a Castro Francisco se hospeda en el “Hotel Victoria” de Enrique Vargas Alvarado y Victoria Varnet Breillet. Allí conoce y enamora a Elba Raquel -“Quela”- una de las hijas de los dueños del hotel, la cual se convierte en su esposa en 1951. Fruto del matrimonio con Raquel nacen Begoña María Mercedes -“Bego”- (1952) y Raquel María del Carmen -“Queli”- (1954). Por desgracia Francisco pierde a su esposa al nacer su segunda hija (hemorragia interna severa), la que queda al cuidado de la abuela materna. Con el tiempo Francisco se casa de nuevo en 1955 con Blanca Georgina -“Loli”- la menor de las hijas de sus suegros. Con ella tiene dos hijos: Francisco Javier -“Paco”- (1957) y María Ximena (1958).

La hija mayor de Francisco, Begoña -“Bego”- casada con Manuel Denis Etchevers Barrientos, le entrega dos nietos: Pablo Xavier (casado con Alejandra Westermeyer) y Francisco Andrés -“Paco”- (casado con Anita Schaffhauser). Su segunda hija Raquel -“Queli”- casada con Luis Fernando -“Nano”- Brahm Bahamonde, le entrega tres nietos: María Begoña (casada con Juan Andrés Caamaño), Fernando Javier y Joaquín Esteban. Su tercer hijo Francisco Javier -“Paco”- casado con Patricia Lloyd-Jones, le entrega tres nietos: Gonzalo, Iñaki y Andrés. Su hija menor María Ximena, casada con Egon Nicklitschek (hoy separada), le entrega dos nietas: Bárbara y Nicole. Totaliza diez nietos. Ahora bien, por parte de su hija Begoña y de su yerno Manuel, hay cuatro bisnietos que no alcanzó a conocer: Iker (11), hijo de su nieto Pablo y Alejandra; los mellizos Diego e Ignacia (7) y Trinidad (4), hijos de su nieto “Paco” y Anita. Del mismo modo, por parte de su hija “Queli” y de su yerno “Nano”, hay dos bisnietos: Josefina (15) e Iñaki (12), hijos de su nieta María Begoña y Juan Andrés.

Con el paso de los años y desde Chile, Francisco gestiona y logra que sus hermanos: Mercedes -“Merche”-, María Luisa y Carlos José María, pisen tierra chilota. Su hermana Mercedes -“Merche”- posteriormente se casa en el país con David Huidobro Gallo (español) y tienen cuatro hijas: Marta María, Ana María, María Soledad y María Carolina. Su hermana María Luisa llega de España casada con Anastasio Jainaga Guerricabeitía, se instalan en Ancud con una ferretería, “La Vizcaína” y tienen seis hijos: José Luis, María Isabel Lucía, Maite María Ascensión, Carlos Ignacio, Juan Pablo y María Begoña. Su cuñado Jainaga fue Cónsul Honorario de España en Chiloé. Su hermano de padre, Carlos José María Mallagaray Dorronsoro llega soltero de España. Francisco inicialmente dio trabajo a su hermano hasta que éste abre una ferretería en calle Blanco 165 (en el local de Juan Bórquez Oyarzún). Posteriormente, Carlos cierra, se casa con la castreña Marta Eliana Aguilar Pérez y retorna a su tierra natal; tienen un hijo, Carlos Manuel, que se educa en España (hoy reside en Ancud).

Francisco era un innato negociante de espíritu sagaz, que solía tomar decisiones inmediatas sin considerar muchas veces sus alcances. Recién casado y habiendo formado su hogar, le regala a su primera esposa Raquel un flamante refrigerador -novedad en esos caños- el que instala en la cocina. Días más tarde se presenta un cliente en la ferretería requiriendo uno de iguales características. Sin consulta previa con su esposa, lo vende. Ésta pacientemente debió esperar la reposición (el hecho fue comentado por la familia). En otra ocasión le vendió la cristalería nueva. Él no perdía ocasión. Y así fue como prosperó con celeridad en los negocios con la anuente complicidad de su esposa.

Embajador Cultural: Miguel Jiménez C.

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