FOGÓN CULTURALGUARDIÁN DEL MITO

Breviario de Clemente Riedemann: palabras para quien conmigo va

Gran y emocionante libro nos ha echado a los ojos Clemente Riedemann. El gesto de abrirse a todos los lectores posibles, subrayando la vocación de comunicar, nos llega embarcado en el generoso proyecto Isla Barataria, una colección de Editorial El Kultrún, que apuesta por una materialidad sencilla, económica pero de una rigurosa corrección y cuidada belleza. Varios de los textos poéticos que componen Breviario, habían sido difundidos por Clemente tanto en su muro de Facebook o en lecturas de poesía, imagino que tales muestras habrán funcionado como pruebas, posibilidades de encuentro. Por lo menos en las oportunidades que tuve de leer en su muro, había buena cantidad de comentarios de atentos lectores.

En este tiempo tan incierto, donde se remueven las capas tectónicas de la existencia, la poesía se vuelve -otra vez- una fuente de significados a los que acudimos, sedientos. Por lo menos cierta poesía. Por lo menos aquella que nos recuerda y revisa el sentido de la escritura, tan ligada al sentir / vivir de los seres humanos de su tiempo. En este tiempo presente sostenido, lineal, que nos somete a cada día a dudas y exigencias fuertes para resolver lo cotidiano, sin entender el conjunto., la poesía ofrece su materia de exploración para acompañar y desentrañar; para amar y comprender. La paradoja nuestra es que, en este tiempo de pandemia, tenemos la oportunidad de enfrentar la vida con el ánimo que el poeta latino identifica como Carpe Diem; un concepto que tiene esa dimensión de apreciar / reflexionar / valorar otras maneras de vivir, pero son pocos privilegiados los que pueden entregarse a este ejercicio. La mayoría de la gente está en un estado de suspensión, mirando con angustia cómo se disuelve la idea de futuro.

 En Breviario, el poeta se acerca a los significados con ternura y humor; ambos recursos fundamentales para sostener una palabra nada complaciente: “¿Habrá en Chile algún pueblo sin poeta que lo cante/lo escupa o lo contenga? ¿Habrá algún gentío sin un /alma que lo eleve a las estrellas? /Pues bien, y ya que exigen dar un golpe de timón/les diré que esta piragua no va hacia parte alguna /que sólo importan el color y el tono, a veces el trazo/con el que dibujamos el argumento del día/” Con el futuro borroso, este “decir poético” nos alivia e ilumina el afán que ya no será responder grandes problemas existenciales, sino asumir que tenemos el despliegue de los días para sumergirnos en ellos, entiendo que un poco entregados pero dispuestos a disfrutar de sus encantos: la simpleza de comerse un pan con queso, de caminar, mirar, esperar una noche con una mujer,  leer.

Me parecen tan bellas y acertadas las palabras de la contratapa del libro, que las reproduzco:

Dice Clemente que este es «un libro ‹litúrgico› que tri buta a la literatura», pero que personas ajenas al mundo literario también encontrarán en él «amable resonancia». Así me parece, y ello se debe en parte a su cadencia, a su música; pero su belleza radica también, creo, en su carácter de ars poética o ars vivendi, no sólo para escribir su propia vida, sino de un modo ejemplar. A ratos elegíaco, coloquial, profético –siempre en el tono desenfadado e íntimo con que arropa cada tema–, es este efectivamente un breviario, un compendio de asuntos de los cuales Clemente rinde cuenta periódica: hitos conmovedores, hombres, mujeres, lugares, compañeros de ruta, momentos de iluminación y ternura en el áspero sendero hacia aquello que (a falta de otros nombres) llamamos si no alegría o felicidad, al menos la tranquila y amorosa aceptación de la vida en toda su plenitud.

José Mariquina, Marqués de Putabla

Clemente Riedemann, (Valdivia, 1953) se formó literariamente en su ciudad natal al alero de la Universidad Austral, donde estudió teatro, castellano y antropología. Posteriormente estudió historia y geografía en la Universidad de la Frontera y comunicaciones en la Universidad Uniacc. Su obra literaria incluye poesía, teatro, ensayo y canciones populares, teniendo la historia cultural del sur de Chile como base de sus investigaciones y de su trabajo creativo.

Libros principales: Karra Maw´n (1984); Primer Arqueo (1989); Karra Maw´n y otros poemas (1995); Gente en la carretera (2001); Isla del Rey (2003), Coronación de Enrique Brouwer (2007); Suralidad, antropología poética del sur de Chile (ensayo en colaboración con Claudia Arellano Hermosilla, 2012); Una casa junto al río (antología, 2016); y Riedemann Blues (2017).

Omar Lara

Omar Lara ya tenía un argumento claro de la poesía

cuando lo conocí en uno de aquellos buenos días del

Café Turismo, en el País Valdiviano (este país lo fundó Mendoza Rademacher). Por entonces, Omar Lara

ya era conocido como el Michael Corleone de la poesía

sureña. Había una razón para ello y era la de haber

instalado la forma moderna de escribirla y ejercerla.

Después nos encontramos en medio de los enemigos y

las serpientes en la Cárcel de Isla Teja. Merced a una

jugada maestra él logró escabullirse de aquel infierno

e iniciar una vida probable que le dejó en Portocaliu,

Rumania. Entonces le pidió a la vida que le tomara de

la mano y condujese su cuerpo final. «Es una ciudad

que vi y no vi. Tal vez estuve en ella / Despertaba en la

noche y me encontraba en ella –escribió– Hasta que me

confesó ser sólo un espejismo». Pero aún «distingo debajo

de la lluvia, por el sabor del barro, el lugar donde estoy»

El Guardián del Mito: Rosabetty Muñoz

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