ARTE EN PANDEMIAFOGÓN CULTURAL

Alejandro Lavanderos – Músico

Textos de Carlos Trujillo.

Describe brevemente lo que es y ha sido tu trabajo en la música.

Mi trabajo en la música ha estado enfocado en la interpretación musical, la docencia, la investigación, la extensión y la gestión cultural artística. Con la música he podido visitar diferentes países y conocer gente extraordinaria. Ejemplo de lo anterior lo constituye el Proyecto Música Antara, ligado al Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso del cual soy docente. Este proyecto cumplió, el 2020, 20 años de constante labor en todos los ejes nombrados más arriba siendo un referente de trabajo transdisciplinario y de creación en las llamadas músicas actuales y contemporáneas, lo que le ha valido el reconocimiento de sus pares nacionales e internacionales siendo, por ejemplo, la primera agrupación chilena en ser invitada como ensamble en residencia por el prestigioso Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París, entre otros. Aquí en Chiloé hemos levantado otro espacio de creación que reúne a intérpretes y compositores de diferentes tradiciones musicales que viven en Chiloé y Puerto Montt, llamado Núcleo de Experimentación Sonora Chiloé con el que estamos preparando varias actividades para este año, en las que se cuentan conciertos, conversatorios y la organización del VI Seminario “Diálogos del Sur”.

Cuenta cómo te iniciaste en la música. ¿Cuándo y cómo empezó a gustarte?

Mi padre, que era ingeniero químico y había estudiado violín, nos inscribió a mi hermano y a mí en el Conservatorio Nacional de Música de la Universidad de Chile, en la clase de violín. Yo tenía ocho años entonces y él nos incentivaba no solo la práctica instrumental sino también la audición de la música clásica asistiendo a conciertos, así como siguiendo en la partitura las obras que escuchábamos. En aquel entonces tuve los primeros contactos con la música folclórica chilena y latinoamericana que ocurrían también en el Conservatorio Nacional de Música, como talleres que impartía Margot Loyola, por ejemplo. Recuerdo que mi madre nos puso en clases de guitarra folclórica y de esta manera comencé a compartir estos mundos de manera natural, sin tensiones de ningún tipo. Tiempo después me cambié a flauta traversa de manera que la música siempre estuvo presente en mi vida, pero la decisión de dedicarme a ella vendría cuando estudiaba Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Chile. Dejé la carrera y fui aceptado para estudiar en Francia bajo la tutela de mi maestro, y hoy amigo, Pierre-Yves Artaud, siendo becado por el gobierno de ese país para terminar mis estudios.

¿De qué manera ha afectado la pandemia tu vida normal y tu trabajo en/con la música?

Como a la gran mayoría de las personas, no ha sido fácil esto de la emergencia sanitaria. Por un lado, hubo que modificar los tiempos diarios, adaptarse a nuevas situaciones como por ejemplo el trabajo remoto del colegio de los hijos, acompañarlos en sus clases, etc. En cuanto a mi trabajo, fue como una locomotora que se detiene abruptamente. Todos los conciertos presenciales, todos los ensayos y prácticas con otras agrupaciones musicales se cancelaron, hasta el día de hoy. El sector artístico cultural, a nivel mundial, ha sido tal vez el que más ha sufrido el impacto de la pandemia. Si no fuese por la tecnología remota existente, la situación habría sido catastrófica total. Yo soy académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y gracias a ésta hemos podido, por ejemplo, mantener las clases. Hay que recordar que muchos alumnos de las universidades o se retiraron o suspendieron sus estudios y muchos retornaron a sus casas en provincia. Este año se vislumbra que continuaremos en la virtualidad.

Describe cómo son tus días en este tiempo de coronavirus. ¿Tocas? ¿Cantas? ¿Ensayas? ¿Te comunicas con otros músicos?

El ser humano tiene esa capacidad extraordinaria de adaptarse y sobreponerse a las situaciones. Si lugar a dudas que estamos viviendo tiempos muy difíciles por esto de la pandemia, pero, al mismo tiempo, también esperanzadores desde el estallido social ya que se abre la posibilidad de cambiar una consitución creada en dictadura. En el contexto de la pandemia uno trata de mantener ciertos espacios así como la realización de diferentes actividades en función de lo que permiten las condiciones. Por supuesto que sigo tocando, estudiando, leyendo, investigando y haciendo clases. Aprovechando la tecnología de las plataformas on-line hemos realizado conciertos, conferencias en universidades extranjeras, diferentes conversatorios e incluso un seminario internacional con invitados de Argentina, Perú, Brasil, Bolivia, México y Francia. Estoy permanentemente planificando y proyectando actividades y, por supuesto, en contacto con otros músicos.

¿Crees que cambiará algo el ambiente y el desarrollo de la actividad musical en Chiloé cuando volvamos a la normalidad? ¿De qué manera?

Es de esperar, pero vislumbrar un escenario de “normalidad” me resulta difícil. Respecto del campo musical en el cual me desenvuelvo, música de arte, docta, académica o como quiera llamársele, no lo sé. Por ejemplo, en el ámbito de la enseñanza  de la música no existe ninguna institución superior que imparta las carreras de interpretación, composición y musicología. No veo que esto vaya a cambiar en el corto plazo. Tampoco hay una infraestructura cultural apropiada que permita desarrollar este tipo de arte musical. Solo Castro cuenta con un centro cultural y que alberga el único piano, aunque de media cola, disponible en todo el archipiélago. No hay una sola orquesta de cámara profesional, y una orquesta sinfónica es simplemente impensable. Lo que hay en este ámbito es aún muy precario.

¿Qué música escuchas y a qué compositores, cantantes o grupos aconsejarías escuchar en estos días?


¡
Uyyy! ¡Esta es sí que es una pregunta difícil! En realidad, escucho músicas muy distintas y variadas dependiendo de la ocasión y del ánimo, claro está. Me resulta difícil recomendar algo porque, como digo, depende tanto de la ocasión. Podría decirte, por ejemplo, que siempre vuelvo a escuchar la Chacona de la partita en re menor para violín de J. S. Bach o Son tradicional cubano, Chavela Vargas, Chabuca Granda, Corridos de la Revolución Mexicana, música de Mongolia, música polifónica del renacimiento español, etc. Trato de tener una mente abierta y me obligo a oír diferentes propuestas musicales, lo que sí podría decirte es que el reggaeton no lo escucho, salvo Calle 13.

El Arte en Tiempo de Pandemia: Dr. Carlos Trujillo

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