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PERSONAJES ENJUNDIOSOS: Megan Rosa Watkins Urrutia, Abnegada docente del Liceo de Castro

Textos de Miguel Jiménez Colin.

Miguel Jiménez Colin,

27 de enero de 2021

Una distinguida y abnegada docente del Liceo de Castro (creado el 9 de julio de 1928) fue doña Megan Watkins Urrutia, siempre preocupada del aprendizaje de sus alumnos, con aquel cariño que le emanaba del alma.

Su habitual y relajada entrada a la sala de clases era con aquel recordado saludo: “Good morning my pupils”, que por respuesta recibía al unísono, poniéndonos todos de pie: “Good morning, madam”, a veces seguido de: “How are you, madam”, el que finalizaba de su parte con: “Very well, thanks – Seat down please”. Así comenzaban las clases de inglés de esta singular profesora del segundo ciclo de humanidades de aquellos años.

Doña Megan nació en Victoria, Región de La Araucanía, el 30 de mayo de 1913. Sus padres fueron Robert Watkins Jones, ciudadano galés (Reino Unido), ingeniero de la mina cuprífera Braden Cooper Company -hoy “El Teniente”- en Sewell (Región de O’Higgins) y Juana Urrutia Fernández, de Curicó. Realizó sus estudios primarios en Santiago, en el Colegio María Auxiliadora, mientras permaneció con sus abuelos paternos; y los secundarios en el Liceo de Rancagua, siendo ella la única niña en esos tiempos. Obtuvo el título de Profesora de Estado en Inglés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.

Doña Megan con 31 años, arriba a Castro en 1944, alojándose en el único y exclusivo “Hotel Luxor” de calle Blanco, en donde conoció y se enamoró con posterioridad del joven empresario Zoilo Barrientos González, que también se hospedaba en el hotel. Éste que se encontraba viudo, pertenecía a una tradicional y conocida familia castreña. Cabe mencionar que don Zoilo fue administrador del vetusto y en su época señorial “Teatro Centenario” de Castro, inaugurado en 1926 con ocasión del primer centenario de la incorporación de Chiloé a la república (22 de enero de 1826).

Del matrimonio de doña Megan con don Zoilo, realizado en Castro, el 26 de diciembre de 1945, nace su hija Florencia Beatríz del Rosario (1947), Profesora de Estado en Educación Física, Deportes y Recreación titulada en el Instituto de Educación Física, Técnica y Kinesioterapia de la Universidad de Chile, con Magister y Doctorado en Educación (académica de la UMCE); casada con el oficial de Carabineros de Chile, Eugenio Chinchón Solís de Ovando. Luego, llega a este mundo Roberto Ignacio (1949), quién desgraciadamente pierde la vida poco antes de cumplir los 22 años en un doble accidente aéreo, acaecido el 16 de enero de 1971, en las cercanías de Curaco de Vélez, en Chiloé; pereció junto a otros cuatro amigos. Finalmente, nace Zoilo Ricardo (1953), Técnico Pecuario por la Universidad Técnica del Estado – Sede Castro, casado con Carolina Brahm Bahamonde, Directivo de la Segunda Compañía “Chiloé-España” del Cuerpo de Bomberos de Castro, como asimismo directivo del Club Aéreo de Castro y dueño del Apart Hotel y Piscinas “Don Zoilo” en Nercón, Castro.

Los hijos de doña Megan, con los años le entregaron varios nietos, que la vida le permitió disfrutar con amor. De su hija Florencia: Eugenio Roberto (48), Ricardo José (44) y Francisco Javier (39), y de su hijo Ricardo: Patricia Alejandra (38), María Fernanda (37), Valentina Andrea (33), Loreto Paz (30) e Isidora Carolina (28).

Ahora bién, quién no recuerda las amenas clases liceanas de inglés de doña Megan, sobre todo en los días en que se sospechaba habría interrogación. Todos muy compuestos y atentos distraíamos su atención para pedirle que contara “short histories” sobre la vida en la minera y cordillerana ciudad de Sewell (donde ella alcanzó a vivir parte de su infancia); un mundo atrayente para nosotros, tan diferente y distante del ámbito pueblerino castreño de esos años. Ella siempre terminaba accediendo con notorio entusiasmo para participar en estas interesantes pláticas, las que solían ser interrumpidas por el repentino toque de campanas para salir a recreo o cambio de hora. Ya no habría interrogación hasta la próxima clase. Nosotros felices: ¡Salvados por la campana!

Doña Megan cumplió una larga labor docente en el Liceo castreño hasta su jubilación en 1981, después de 37 años de servicio ininterrumpido. Perteneció a un estamento docente que fue muy querido y respetado. Desarrolló inicialmente su labor educativa en el antiguo local liceano ubicado frente a la plaza, en O’Higgins esquina de Portales, para continuar en las aulas provisorias construidas en calle Chacabuco con posterioridad al gran sismo de 1960, de 9,5°; éstas, al ser demolidas dieron paso al actual edificio que conocemos, para el hoy denominado Liceo “Galvarino Riveros Cárdenas” (héroe naval nacido en Chiloé; Changüitad).

Doña Megan fallece en Santiago el 23 de julio de 1988 (cáncer hepático), a la edad de 75 años, en casa de su hija Florencia con quien vivió sus últimos años.

Hoy, los que fuimos sus alumnos de la clase de Inglés de doña Megan, la recordamos como una abnegada docente muy entregada a su alumnado desbordando cariño y afecto. Fue una gran profesora, de avanzada para su época, ¡única!

NOTA; El artículo fue posible gracias a la gentil colaboración de Florencia Barrientos Watkins

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