ARTE EN PANDEMIAFOGÓN CULTURAL

Marlene Böhle – Poeta

Textos de Carlos Trujillo.

Describe brevemente lo que es y ha sido tu trabajo como poeta.

Escribir para mí, ha sido siempre buscar aire para respirar. Existe algo más allá de nosotros mismos que necesita de la poesía para saberse vivo y consciente de estarlo. No siempre supe que escribiría hasta hoy; así como tampoco supe si quería terminar mis días entre las palabras. Pero aquí estoy, sintiéndome enyugada a la Literatura, en general, y a la Poesía, en particular. La poesía – escribiendo o leyéndola  – me hidrata, me vitaliza, me colma en mi condición humana. No me ha sucedido nada mejor que la poesía…


Cuenta cómo te iniciaste en la escritura. ¿Cuándo y cómo empezó a gustarte?
Desde que aprendí a leer comencé a hacer pequeñas reseñas de lo que pasaba a mi alrededor. Haber nacido y vivido en el campo hacía que todas las cosas me parecieran como de milagro. Ahora, sé que es el mejor de los silabarios y donde se puede aprender gratis. Nada significativo, hasta los 9 años, cuando la profesora colocó en el mural, un mal poemilla que hice sobre un hombre que buscaba trabajo y que vi pasar por el camino. He leído siempre con avidez. Hallé en los libros verdaderas puertas por las que se colaba la vida y sus hebrejos. Sin embargo, no leí poesía hasta la adolescencia (12 años, tal vez) porque en la despoblada biblioteca de mi escuela rural no había sino unos 20 libros y todos eran de narrativa: Luisa May Allcot, Julio Verne, Emilio Salgari.

Cuando llegué a Puerto Montt para cursar la enseñanza media tenía trece años y ahí sí había una verdadera Biblioteca. Aprendí a llevar a todas partes un libro y junto con Rulfo, Cortázar, García Márquez y Borges, comencé el ejercicio de leer poesía. Todo lo que llegaba a mis manos. Me sentí emparentada con ella; nos hicimos como hermanas de carne. Eso, hasta hoy.

¿De qué manera ha afectado la pandemia tu vida normal y tu trabajo creativo?
La pandemia es una experiencia que ni en mis peores sueños creí vivir.  Mi abuelo materno me contaba la historia de la pandemia de viruela en 1905.  Era lo que yo sabía, como experiencia más cercana.

La he vivido con la mente muy abierta, en la certeza de que es una oportunidad de crecimiento humano, de templanza, de atención a nuestra vida y a la de los demás. Aunque, la cuarentena me hace sentir prisionera, he buscado no saberme agobiada. Atiendo mi casa, hago galletas y küchen para mi nietecita. Enciendo el computador y muchas veces, acompañada por un café y cigarros, se me van las horas sin sentir.  Hay tantas cosas que me interesan. Leo, escribo, preparo mis lecciones de idiomas, releo autores, investigo. Cuando siento que el seso se agota, salgo al jardín para atender mis plantas, sembrar, segar el pasto…

Nunca había sido tan consciente de los otros, hasta que se instaló entre nosotros el virus éste.

Me preocupa y ocupa la realidad de algunas familias que no poseen lo necesario para andar la vida y por ello, me he integrado a otras organizaciones de ayuda, colaborando con lo que está a mi alcance y generando redes. Ya lo hacía antes, pero ahora me siento convocada. Salgo muy poco y he dejado de ir al campo, pero mi padre ha venido un par de veces. Extraño a mis hermanos, mis sobrinos, mis muchas y buenas amistades; pero recibo cada semana la visita de mi hija, mi yerno y mi nietecita. Así estamos, mirando con mayor asiduidad al cielo; rezando el rosario varias veces a la semana, pidiendo por todos.

Describe cómo son tus días en este tiempo de coronavirus. ¿Escribes, no escribes? ¿Lees, qué lees, a qué hora?
En lo creativo, esta situación que vivimos, ha sido positiva para mí. Leo sin prisas; casi siempre releo. Borges, Hölderlin, Delia Domínguez, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Rojas y Teillier, por supuesto. He releído los antiguos cuentos de escuela, Manuel Rojas, Horacio Quiroga, Chejov. Hasta he releído la colección de Papelucho y lo he disfrutado como una niña.

“Mujeres en carne viva” es un poemario que – si las cosas se dan – verá la luz en el año que se avecina. “Fragmentos”, narrativa, se está escribiendo sin urgencia…

Por estos días, he estado presentando en plataforma virtual, un libraco de casi 350 páginas que se ha trabajado por más de cinco años. “Registros de Habla: locuciones, refranes y frases proverbiales en la Provincia de Llanquihue”, posible, gracias a un proyecto del Fondo Nacional del Libro y la Lectura 2019 (investigación) y generado desde una exhaustiva investigación de campo.

Con todo lo anterior, en esta siguiente semana, concluyendo el año del Taller de Escritura Creativa “Letras en cuatro estaciones”.

Es casi demasiado bueno para un solo ser humano, ¿verdad?

¿Crees que cambiará algo el ambiente y el desarrollo de la actividad literaria en Chiloé y el sur de Chile cuando volvamos a la normalidad? ¿De qué manera?
No tengo grandes expectativas en lo referido al desarrollo y crecimiento de la Literatura en nuestros espacios. Nosotros, los provincianos, estamos, sin estar. Seguiremos bregando en soledad, la mayoría de las veces. Publicando con singular esfuerzo. Sin contar con editoriales y sin tener forma de hacer circular nuestros libros. Creo, que lo que se avecina es buscar la manera de activar las instancias laborales para que miles de familias puedan comer.  Por lo mismo, si bien, nunca se ha contado con recursos suficientes para atender las necesidades en el plano de la Cultura en general, veo que esta realidad se mostrará aún más precaria.

¿Qué lecturas/autores has retomado? ¿Qué aconsejarías leer en estos días?

La consulta ya aparece respondida a medias, más arriba. Sin embargo, me gustaría apuntar que se hace necesario leer poesía, mucha poesía. La poesía nos hace sentir que estamos vivos y conscientes de estarlo.

CANSANCIO

Los bosques caminan en silencio
como obreros que regresan de una fábrica
o como soldados que retornan al campo de batalla.
La luna los mira sin prisas
como una madeja de hilo que se devana irremediablemente.
La vida se inclina ante esta bola colgada del cielo.
El trigo se somete como un condenado
a la cámara de gas.
La marea insiste en la piel de una isla.
Los demás duermen sintiendo la eternidad sobre sus espaldas.

(Del libro inédito Mujeres en carne viva)

El Arte en Tiempo de Pandemia: Dr. Carlos Trujillo

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